Noticias

¿CÓMO SUPERAR EL MIEDO AL ODONTÓLOGO?

Una mala experiencia o un procedimiento fallido hacen que muchas personas eviten ir al especialista, acumulando problemas de salud que pudieron evitarse con una consulta a tiempo.

Visitar el odontólogo es uno de los planes que tanto niños como adultos quisieran evitar. Porque resulta incómodo tener la boca abierta por un tiempo, mientras otra persona está trabajando en ella, ya que el sonido de los instrumentos es perturbador, porque los procedimientos resultan dolorosos y por un sinfín de razones personales que hacen que las citas logren un alto grado de postergación.

Lo preocupante es que, dependiendo del país, se estima que del 10 al 40 % de la población padece de la llamada ansiedad dental, lo que hace que se salten las revisiones y que solo acudan al especialista cuando el dolor no los deja continuar y el problema ya está avanzado.

De acuerdo con la doctora Angélica Troncoso, “entender los motivos que nos llevan a sentir pánico, nerviosismo o ansiedad antes de ir al dentista o durante la consulta es el primer avance para poder afrontar el momento con tranquilidad. Esta fobia suele tener su origen en la niñez, y aunque puede iniciarse por múltiples causas, gran parte de ellas están relacionadas con experiencias desagradables previas o a través de lo que hemos aprendido en nuestro entorno familiar y cercano”.

Este tipo de información, muchas veces sin una base real, suele mantenerse durante un largo período, haciendo que las personas eviten acudir a la consulta. “Una actitud para nada beneficiosa porque el estado de la boca empeora, con lo que las posibilidades de necesitar un tratamiento más largo y difícil también aumentan, y esto, a su vez, incrementa el miedo”, agrega Troncoso.

Por eso entre las recomendaciones que brinda la especialista están: confiar en el profesional que lo va a tratar, contarle con sinceridad lo que ocurre, ver cómo trabaja o ir acompañado. “Si después de seguir estos consejos la ansiedad y el miedo persisten o incluso afloran síntomas fisiológicos como temblores o sudor, es recomendable comentárselo al odontólogo y acudir a un psicólogo o psiquiatra, para que nos ayude a superar la fobia”.

Estos son otros métodos de relajación que brindan los expertos de Sanitas para aumentar la tranquilidad antes de ir al odontólogo.

La música, el mejor aliado

Algunos instrumentos utilizados por los dentistas, como la turbina, hacen un ruido que puede resultar preocupante y molesto para los pacientes, a pesar de que sea perfectamente seguro. Ahí es donde la música entra al rescate, porque evita que oigamos esos ruidos desagradables y, al mismo tiempo, puede ayudar a mantenernos relajados y a tener la sensación de que el tiempo pasa más rápido.

Relajarse antes de la consulta

Llegar nervioso a la consulta, sobre todo cuando se trata de una intervención delicada como una extracción o una endodoncia, es el estado natural de la mayoría de los pacientes. En ese caso, lo importante es conocer en qué consiste el procedimiento al que se va a someter: saber cómo y por qué se realiza lo hará sentir un poco más tranquilo a la hora de entrar a la consulta. No tenga miedo de hacer preguntas, porque ellos están ahí para brindarle tranquilidad.

Si lo considera necesario vaya acompañado de algún amigo o familiar o tome algún calmante antes de la intervención; en este caso es importante consultarlo previamente con el odontólogo para que no vaya a interferir en el procedimiento.

El odontólogo es un profesional

El primer paso es reconocer que está en manos de un especialista con experiencia en el tema, por eso es importante tener una buena recomendación de él o ella y verlo trabajar con otros pacientes antes de la intervención, para convencerse de que está en buenas manos. Ver cómo se comporta con otros pacientes, cómo se dirige a ellos y cómo realiza su trabajo ayuda a ganar confianza en el médico.

Tomado de www.elespectador.com

 

¿CUANDO COLOCARME BRACKETS?

Los brackets y la ortodoncia se utilizan para corregir la “mordedura deficiente” u oclusión dental defectuosa (cuando los dientes están amontonados o torcidos). En algunos casos, los dientes están derechos, pero la mandíbula superior y la inferior no encajan correctamente. Estos problemas de mandíbula o alineación de los dientes pueden ser heredados o podrían ser consecuencia de una lesión, de la pronta o tardía pérdida de dientes, o de chuparse el pulgar.

Si tiene una mordedura deficiente, el dentista podría recomendar brackets u otro tipo de ortodoncia para enderezar su sonrisa. Al corregir el problema, se obtiene una bonita sonrisa, pero lo que es más importante, una ortodoncia significa una boca más sana. Si no se corrige una mordedura deficiente, podrían surgir otros problemas de salud bucal, entre ellos:

  • Caries dental
  • Enfermedad de las encías
  • Pérdida de dientes
  • Masticación y habla afectadas
  • Desgaste inusual del esmalte dental
  • Problemas de mandíbula

Existen distintas formas de enderezar los dientes. El tipo de tratamiento ortodóntico que siga dependerá de sus preferencias y de las opciones que le proponga su odontólogo u ortodoncista. Los brackets tradicionales realinean los dientes aplicando presión. Por lo general, se trata de pequeños brackets adheridos a los dientes, conectados mediante un alambre, que periódicamente el dentista u ortodoncista aprieta para, de forma gradual, mover los dientes y la mandíbula. Pueden ser de metal o del color de los dientes. A veces se colocan detrás de los dientes. Los alineadores extraíbles son otra opción para el tratamiento de problemas dentales.

El tratamiento ortodóntico puede proporcionárselo el dentista o el ortodoncista, un dentista que se especializa en el diagnóstico, la prevención y el tratamiento de las irregularidades dentales y faciales. Dependerá de la experiencia en ortodoncia del dentista y de la gravedad del caso.

Puesto que la mordedura deficiente se puede observar entre los 6 y los 12 años, la ortodoncia a menudo comienza entre los 8 y los 14 años. El hecho de iniciar el tratamiento mientras el niño está creciendo contribuye a generar mejores resultados. Eso no significa que los adultos no puedan tener brackets; los dientes sanos se pueden someter a un tratamiento dental a cualquier edad.

Los planes de tratamiento varían en función del caso, pero la mayoría de las personas están en tratamiento de uno a tres años. A continuación, llevarán durante algún tiempo un retenedor que mantendrá los dientes en su nueva posición. Los brackets actuales son más cómodos que nunca. Los nuevos materiales aplican una fuerza suave y constante para mover los dientes y, por lo general, requieren menos ajustes. 

Mientras tenga brackets, es importante seguir una dieta equilibrada para la salud de los dientes. Por supuesto, una dieta sana siempre es importante, pero comer muchos alimentos azucarados puede hacer que la placa se acumule alrededor de los brackets y manchar o dañar de forma permanente los dientes. Evitar alimentos como las palomitas, las mazorcas de maíz, los chicles, las manzanas enteras y otros alimentos pegajosos también es una buena idea. Pregunte a su dentista por los alimentos que debe evitar mientras esté en tratamiento.